miércoles, 15 de febrero de 2017

Rebeldía



¿Es la vida un absurdo? Practicamente todos los filósofos existencialistas así lo creen y personalmente estoy de acuerdo con ellos. Los seres humanos somos literalmente arrojados a la vida sin una explicación que satisfaga completamente las razones del estar aquí. En los momentos en que paramos la frenética carrera diaria para preguntarnos por el propósito de nuestras vidas o más aún cuando nos encontramos a las postrimerías de la partida definitiva, esa angustia se hace más latente. ¿Para que vivir? ¿que venimos a hacer en este tiempo en el que los minutos y segundos se escapan en revés como un río surrealista hacia un espacio insondablemente irrecuperable ?
No hay nada que hacer, sin embargo también se puede hacer todo. Ante lo irreparable la decisión de vivir a plenitud es posible a través de dar un sentido a nuestra existencia. Sísifo no era más que un condenado, su condena era realizar la misma actividad tediosa, esforzada y sin utilidad alguna todo el día, todos los días… Los dioses lo habían condenado a realizar esta tortura rutinaria en castigo por lo que consideraron “incorrecto”. Sísifo subía una pesada piedra a la cima de la montaña para luego dejarla rodar y nuevamente subirla a la cima. Sin duda un desgaste no solo físico sino emocional que podía llevar a cualquiera al borde de la locura. Pero en un momento determinado nuestro personaje se “rebeló”. Su rebeldía no consistió en escaparse, botar la piedra o algo por el estilo. De hecho no había manera de escapar. Su rebeldía consistía en tomar conciencia de su situación y darle un sentido. No podía cambiar lo de afuera pero si su sentir interno ante la situación.
En nuestros días  muchas personas viven o vivimos como Sísifo, realizando  tareas significativas a veces y otras muchas realizando tareas rutinarias las cuales por la necesidad principalmente económica no podemos dejar de hacer. La mayoría de la población humana somos obreros que tenemos que trabajar para vivir y no son muchos los casos en los que la gente hace lo que realmente quiere todo el tiempo.  Termina siendo muy complicado cambiar el sistema y no podemos confiarnos en que llegará una gran crisis que lo cambie. Así que en el “aquí y ahora” podríamos tomar como ejemplo la “rebeldia” de Sisifo, dando un sentido incluso a las actividades más absurdas que realicemos. Una invitación a probarlo.

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